Conocido en la literatura como Haab, el calendario de 365 días se basa en la observación de los movimientos de la salida del Sol en el horizonte y surge posiblemente ante la necesidad de contar con un calendario que abarque el ciclo solar y que contenga los festivales agrícolas y festivos. Entre los k’iche’ es conocido como masewal q’ij o “días comunes”, los náhuatl del centro de México le llaman meztlipohualli, y en entre los yucatecos, las palabras ja´ab´, hab´, ha´b o haa´b hacen referencia al tiempo, a la estación y al año y puede que la palabra tenga su origen en la voz ha´ o “agua” quizás en referencia a la estación de lluvias.
El Haab está compuesto de 18 “meses” (llamados winal) de 20 días, conformando entonces un total de 360 días, más un mes corto de cinco días conocido como Wayeb.
A los meses los acompañan los números contados de 0 a 19, o de 1 a 20 según quien lo usa. Así, el año da inicio con 1 Pop, para seguir al día siguiente con 2 Pop, y así sucesivamente hasta alcanzar 19 Pop, momento en el cual se celebra el “asiento” o chum del mes Wo para dar entonces inicio, al día siguiente, a la cuenta 1 Wo, 2 Wo, 3 Wo, y así sucesivamente. Se alcanza entonces el día 19 Wo, y le sigue el “asiento” del mes Sip y luego viene el día 1 Sip. Al alcanzar los 360 días, se agrega entonces el Wayeb. Este corto mes, es generalmente asociado a días de mal augurio. Entre los Tzeltales, Ch´ol y Yucatecos, éstos se ven como “días perdidos” o “dormidos” y son considerados como los “días sin nombre”. En todo caso son un momento de “tránsito” al final del cual se dará inicio al nuevo año. Con la sumatoria de los 18 meses y el Wayeb, se obtiene entonces un total de 365 días correspondientes al año solar aproximado.
La oscilación del Sol de norte a sur está delimitada por los solsticios de invierno (21 de diciembre) y verano (21 de junio), mientras que su punto medio se marca por los equinoccios de primavera (21 de marzo) y otoño (21 de septiembre). Estos fenómenos fueron medidos y conmemorados desde los inicios de la Civilización Maya mediante la construcción de observatorios con tres edificios que marcaban la salida del Sol en estas fechas. El primero de estos complejos arquitectónicos fue descubierto en el sitio de Uaxactún y fue llamado Grupo E. Desde ese entonces, a estos observatorios astronómicos Mayas se les conoce como “Grupo E”, y hay distintos ejemplos de ellos en otros sitios arqueológicos del país.
Hoy en día se han identificado más de 50 de estos observatorios en diversos sitios del período Preclásico y Clásico, como Nakbé, Yaxhá, Ixkun e Ixtoton aunque la mayoría no presentan una alineación exacta para la medición del ciclo anual solar.
Al Igual que el Tzolkin, el Haab mantuvo un uso constante en las comunidades mayas después de la conquista. Si bien, en algunos lugares desapareció como en Yucatán, en otros se mantuvo activo, incluso existen comunidades en las que el Tzolkin cayó en desuso manteniéndose únicamente el Haab.
Aunque la relación entre la Cuenta Larga y el Calendario Solar o Haab todavía no se ha entendido en su totalidad, es importante el hecho de que el final de este ciclo de 13 Bak’tunes ocurrirá el 21 de diciembre, que corresponde al solsticio de invierno del 2012.

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